Historia de mis motos. BMW GS 650 F


 

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Mi primera BMW. Pero esa pequeña gesita fue sobre todo lo primero que me compré en cuanto aprobé las oposiciones a registrador después de seis años de encierro que casi me vuelven loco. Por fin podía comprar algo y por fin podía disfrutarlo. Fue la primera pequeña victoria contra el sistema que obtuve y aunque no la conservé mucho tiempo, sería el comienzo del nuevo camino al que me llevaría superar la difícil prueba mental de ganar una plaza gracias al estudio y al esfuerzo.

Cuando en cualquier pequeña biografía se hace referencia a que soy registrador de la propiedad, rápidamente se pasa al siguiente dato, que es que abandoné el despacho para viajar por el mundo, como si aquello fuera una condición con la que uno nace. Casi nunca se repara en el sacrificio que supone conseguir esa profesión. Para mí el cargo carece de importancia como tal, pero no como resultado de un esfuerzo descomunal que apliqué a un objetivo durante seis largos años de mi vida. Quienes solo se quedan en la superficie envidian mi vida actual sin comprender que la disciplina que apliqué en su día para aprobar unas de las oposiciones más jodidas es la que he aplicado después en mi objetivo de ser viajero profesional.

Estudié las oposiciones encerrado en un refugio de Robledo de Chavela acompañado solo de un perro bóxer al que llamé Paco. No teníamos calefacción y en invierno hacía tanto frío que estudiaba con gorro, guantes y plumas. Mis padres, Dios los bendiga por su paciencia, me ayudaron con una modesta paga que me permitía comer arroz con atún casi como único menú. Tenía una vieja Suzuki GS 500 que un día me robaron delante de la puerta de mi refugio, quitándome lo poco divertido que había. Mis únicos entretenimientos eran escribir novelas y fantasear con los viajes que haría cuando terminase aquel infierno de resultado incierto, pues las oposiciones son siempre impredecibles. El aprobado nunca está garantizado. Pasé así seis años.

Cuando después de tres exámenes eliminatorios me dieron la nota final y supe que había aprobado con el número uno de mi promoción, solo pensé que aquella mierda había terminado para siempre (aunque durante mucho tiempo después soñé que tenía que volver a examinarme, que el aprobado había sido un error). Me quedaban meses todavía para tomar posesión del puesto y cobrar mi primer sueldo, pero con el certificado del aprobado en mi poder me fui hasta Rolen Motor, concesionario BMW motorrad, y les dije que quería la 650, que me la financiaran. Cuando vieron el certificado con membrete oficial casi se rieron de mí y me dijeron que no, que sin nómina no la financiarían. Probablemente tenían razón. Ni el comercial ni yo podíamos imaginar entonces que años después yo sería embajador de la marca en Televisión Española.

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En una oficina bancaria fueron mucho menos tiquismiquis y a la vista de mi título me concedieron un préstamo por el importe de la BMW GS 650, que inmediatamente me compré en otro concesionario. Es difícil expresar la sensación de felicidad que tuve cuando me subí en ella. Era todo un símbolo del poder de la voluntad, de lo que el esfuerzo puede proporcionarte, y era todo obra de mi propio sacrificio. Cuando hoy recibo correos de chavales de veintipocos años preguntándome cómo cumplir su sueño de dar la vuelta al mundo o vivir de viajar, les contesto que yo tardé cuarenta años en hacer mi primer gran viaje en moto, que primero hay que trabajarse duramente el futuro para poder vivir el presente. Que lo que estudien hoy nadie se lo podrá arrebatar mañana. Que no intenten atajos porque para quebrantar las normas primero hay que dominarlas.

Tengo muy pocas fotos de la Gesita. Entonces no me preocupaba de eso. Las que cuelgo aquí son copias de móvil de fotos analógicas que hizo una novia que tuve entonces y que ha tenido a bien enviarme para ilustrar el post. ¿Cuánto tiempo conservé esa pequeña trail? No demasiado, como no demasiado tiempo estuve ejerciendo como registrador. Cuando murió Paco, el bóxer que me acompañó en los tiempos duros de la oposición, perdí toda necesidad de mantenerme en el puesto. Estuve menos tiempo ejerciéndolo que estudiando para conseguirlo. Cinco años frente a seis. Vendí la moto, compré otras más grandes, como la Harley con la que me accidenté y de la que ya he hablado, pero pronto empezaría una nueva vida nómada que me llevaría muy, muy lejos. Sin embargo, nunca se me olvida que mis sueños se empezaron a cumplir cuando aprobé aquellas malditas oposiciones y me pude comprar mi primera BMW.

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Categorías: Historia de las motos de Miquel Silvestre, pruebas de motos, Uncategorized | 4 comentarios

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4 pensamientos en “Historia de mis motos. BMW GS 650 F

  1. Anónimo

    Si me permites, numildemente me identifico con tu texto Miguel. También soy el afortunado dueño de una plaza por oposición, aunque para nada, no tan durísima como la tuya que ni en seis vidas la podía conseguir puesto que lo que teneis que memorizar en R.P. es algo impensable para mi limitada capacidad. Solo te salen elogios de tu primera bmw650 y eso que luego cambiaste de marca ( algo raro en los que tocan el lado oscuro jajaja). Te hace recordar aquellos tiempos duros en los que sacrificaste seis años en una de las actividades mas duras que conozco, y es la de estudiar, y mas aun la de opositar con la incertidumbre constante que conlleva. Y es porque no se recibe remuneración alguna mientras te asfixias entre papeles, realmante ingrata. Ahora con tus nuevas monturas, esas super gs adventure estas haciéndole sin querer un homenaje a aquel can que tantas horas te acompañó ( Paco) y es que los motores se llaman como el alma de aquel boxer, ,otra casualidad . Un saludo, y así que te sigo leyendo crack!!

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  2. Carlos Barreiro

    Me parece propio de la sabiduría que da la experiencia de la vida tu respuesta ” les contesto que yo tardé cuarenta años en hacer mi primer gran viaje en moto, que primero hay que trabajarse duramente el futuro para poder vivir el presente. Que lo que estudien hoy nadie se lo podrá arrebatar mañana. Que no intenten atajos porque para quebrantar las normas primero hay que dominarlas” Felicitaciones Miquel, por cierto, mi primer BMW tambien fue una gesita con la que realicé mas de 50.000 km por rutas argentinas sin un solo problema. Un gran saludo y no dejes de publicar nunca!

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  3. Anónimo

    Por cierto, y a sabiendas que el comercial bmw sigue sonsignas….que cara se le pondría ahora a aquel de rolen motor si leyera esto ? jajajaj asi es la vida y mucho se pierde en muchos negocios por no saber ni querer escuchar al potencial comprador, mucho.

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  4. Pingback: Historia de mis motos. BMW K 1200 R | Un millon de piedras

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