100 países en moto. Nº86 Siria


welcome to syria

He estado en la República Islámica de Siria en dos ocasiones. En el 2009 y 2010. Me pareció uno de los mejores países del mundo para recorrer en moto por el exotismo de sus paisajes, el interés de su milenaria historia y la amabilidad de sus gentes. Siria es para mí el país de la amistad. La primera vez que la visité tuve una gratísima impresión en la misma frontera. Entré por el populoso paso entre Antakia y Aleppo. Tras visitar varias ventanillas para conseguir el visado, el permiso de importación y el seguro obligatorio, me olvidé el pasaporte en algún mostrador. No me di cuenta hasta que intenté superar la última barrera policial. Alarmado, regresé a toda velocidad al edificio aduanero. El tipo de la oficina de turismo me tranquilizó con una sonrisa franca. “Aparecerá”, afirmó convencido. Y así fue. Uno de los funcionarios lo había guardado a la espera del seguro regreso de su titular. Comprendí que la honradez era característica nacional.

Aquel viaje resultó una sorpresa continua tanto por la belleza de un maravilloso país lleno de historia como por la generosidad de sus gentes que lejos de mostrarse hostiles, antioccidentales o miembros de un malvado eje, me ofrecían su mejor rostro para saludar desde los coches, preguntarme por mi origen y destino, u ofrecerme lo poco que tenían. Prometí regresar en cuanto tuviera ocasión.

Lo hice apenas un año después por el pequeño puesto fronterizo de Nusaybin. La frontera resultó un caos donde todos parecían esperar, comer, beber, hablar, negociar, amar y odiar al mismo tiempo. El aduanero era un hombre grande y moreno vestido de verde oliva. Para él solo existía una partícula en ingles “when”; le servía para todo. When you going, when you are from, when you are here?

Recorro la desolada planicie del desierto mientras se va haciendo de noche. Apenas algunos rebaños de camellos rompen la monotonía. Bajo las estrellas, en esta inmensa soledad no hay más luz que mi débil faro ni más sonido que el rumor del boxer y de mis cubiertas Metzeler Karoo. Cuando ya me estoy temiendo dormir en el vivac de emergencia, diviso una línea luminosa en el horizonte. Es Dayr az Zwar, a orillas del Eufrates, la última posta antes de alcanzar el mito hecho piedras.

syrian bikers

CRISTIANOS EN SIRIA

Me alojo en el sencillo hotel Ziad, justo enfrente de una Iglesia Ortodoxa. Siria es un país multiétnico con una gran comunidad cristiana (10% de la población) y algunos lugares fetiche para el Cristianismo, como Sednaya que alberga un gran santuario marianista que conserva un cuadro de la Virgen pintado por San Lucas; o Malula, famoso pueblo por un asombroso desfiladero entre dos sinuosas paredes verticales. La leyenda cuenta que lo abrió Dios para dejar escapar a una joven cristiana a quien su pagano padre quería forzar a un matrimonio no deseado.

Los cristianos contemplan con preocupación los movimientos contra el régimen. Como me dice un matrimonio maduro “Bashir es un dictador, pero nos protege del islamismo radical”. Es difícil tomar una postura maximalista contra las dictaduras árabes ante el miedo de estas buenas gentes a verse envueltos en una persecución como la que sufren los cristianos en Irak y cuyo horror he tenido ocasión de comprobar de cerca en mi reciente paso por ese país.

siryan sephards

SORPRESA EN EL CIBER CAFÉ

Chicas y chicos jóvenes caminando revueltos por las calles. Muchas de ellas llevan pañuelo islámico, pero combinado con vaqueros ajustados. Otras tantas van completamente descubiertas. En el ciber café descubro que Facebook está censurado y que mi propia web es imposible de visitar al haber escrito en ella algunas palabras prohibidas por el régimen, como el propio nombre de Siria. Sin embargo, la sorpresa me la llevo al revisar el historial de páginas visitadas del usuario anterior. Todas eran pornográficas. El régimen desconfía de la democracia pero no de la sexualidad desbocada de estos jóvenes.

Pero Siria es algo más que una dictadura, es sobre todo belleza histórica. Desde las ciudades bizantinas muertas del norte a la ciudad romana de Bosra en el sur, el país acoge innumerables joyas arqueológicas como la fantástica Palmira. Patrimonio de la Humanidad desde 1980 al cual se puede acceder libremente. No hay barreras ni guardianes. Literalmente a tiro de piedra está el hotel Zenobia, el más antiguo.

going palmira

De una sola planta y perfectamente integrado en el entorno, fue inaugurado cuando se desconocía por completo algo llamado turismo. Quienes a principios del siglo XX llegaban hasta aquí eran viajeros cosmopolitas sin urgencia alguna. Espías, diplomáticos o fugitivos. Lo curioso es que el hombre que diseñó este sobrio edificio era español y se llamaba Fernando de Aranda. Desde su privilegiada terraza se contempla la puesta de sol entreverada de capiteles y ábsides milenarios.

En dirección Damasco topo con un circuito de carreras de camellos y tres bares seguidos con el mismo nombre: Bagad Cafe. Seguramente, el primero que bautizo así su establecimiento después de ver la película debió hacer algo de fortuna con los coches de línea y pronto le plagiaron los demás.

camel face

DAMASCO

Tras el desierto, Damasco. La ciudad continuamente habitada más antigua del mundo. La puerta del romano templo de Jupiter separa la Mezquita de los Omeyas del bazar cubierto de Al-Hamadiye, donde se mezclan todos los aromas, se venden todas las telas, se ofertan todos los sabores y se demandan todos los oficios. La Vía Recta, plantada sobre la decumano latina, nace en el zoco y termina en el barrio cristiano, por el que las mujeres caminan descubiertas, los restaurantes sirven alcohol y los colegios acogen una muchachada mixta que camina despreocupada y alegre.

Fernando de Aranda unió su vida a este lugar y lo llenó de genio. Más de setenta edificios llevan su personalísima impronta de Aranda. Su obra más representativa es la Estación ferroviaria del Hedjaz, construida entre 1917 y 1920 para llevar a los peregrinos hasta los santos lugares de Arabia. No se escatimaron medios en la construcción. Trajeron azulejos de Talavera de la Reina y se decoró el interior con maderas oscuras y vidrieras que tamizaran la recia luz meridional.

damascus station left bike

Hoy la vieja estación está sin uso. Permanece intacta en su céntrica ubicación. Alberga una librería y una colección de fotos de la historia gloriosa del ferrocarril. Perfecta en su tranquila belleza, el reloj de la fachada está parado y el interior evoca un mundo de trenes a vapor y viajeros sin prisa. Por sus pasillos aún pasean los apasionantes fantasmas de Fernando de Aranda y su época; un tiempo convulso de aventureros, mujeres fatales, espías, agentes dobles, diplomáticos y fugitivos que jamás conocieron esa moderna atrocidad de los vuelos low cost.

palmira, siria

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2 pensamientos en “100 países en moto. Nº86 Siria

  1. Me encantan los pequeños detalles que hacen que se convierta en una bonita historia,lo mejor;la belleza de los caminos que recorres con la gorda,me has ahorrado unos cuantos viajes,es como si viajáramos a lomos de la gorda,encantada de leerte

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  2. Impresionante! Ahora todo eso es territorio comanche.

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