100 países en moto. Nº77 República Srpska


srpska[1]

 

La República Srpska es otro de esos estados fantasmagóricos que me gusta visitar. No tiene reconocimiento formal como país independiente pero tampoco puede considerarse parte realmente integrante del estado de que teóricamente forma parte: Bosnia. La Srpska Republic es el reducto de los irreductibles serbobosnios y el nacionalismo hegemónico allí ansía la secesión y la anexión a Serbia. En cualquier caso es un lugar muy interesante de recorrer. Los siguientes fragmentos están tomados de mi libro Operación Ararat.

República Srpska. Esto es el refugio de los serbios de Bosnia. Su estatus jurídico es bastante complejo. Autonomía para el gobierno bosnio y la comunidad internacional, auténtico país independiente para los serbios. Los Tratados de Dayton solo pudieron firmarse respetando esta entidad que voluntariamente se adhirió a un Estado de Bosnia con forma jurídica de República Federal. No hay una aduana, ni una barrera, pero sí un gran cartel que dice “Dobrodosli Republica Srprska” y una gigantesca bandera blanca, azul y roja. Los mismos colores que los de la bandera rusa. Los colores de los pueblos paneslavos.

Lo primero que recorro es una especie de túnel abierto en un espeso bosque de matorral y zarzas. No hay nada más. La república de los serbios de Bosnia es más pobre y más aislada internacionalmente que el resto del país, del que forman parte a su pesar. Aquí no llega la ayuda europea con tanta alegría. Su único apoyo extranjero es Rusia, madre del pueblo eslavo. Aquí gobiernan los ultranacionalistas, quienes reclaman sin cesar la secesión para unirse a Serbia.

Los símbolos nacionales cambian ostensiblemente. Banderas tricolores, iglesias ortodoxas, iconos dorados y letras cirílicas. Orgullo nacional herido. Observo todo este nuevo universo con curiosidad e interés. La cuestión que siempre me planteo es: independientemente de los políticos, ¿cómo serán los serbios reales que viven aquí? Lo que yo veo no son monstruos de sangrientas fauces, sino tranquilos campesinos, chiquillos caminando por la carretera y vacas a su libre albedrío. El país parece vivir en un mundo dos décadas más antiguo. La ruta es mala y atraviesa una abruptísima zona montañosa donde no se ve ninguna matrícula occidental. No hay bares ni cafeterías. Los tipos de mostacho y mejillas hundidas que observan mi paso me recuerdan a los personajes que dibujara Hergé para aquella historia de Tintín titulada El Cetro de Ottokar.

magyar and horse

El zarzal parece no tener fin. La montaña no tiene nada más que una fea y espesa vegetación arbustiva, de monte ralo y bajo. Parece poco prometedor este país inexistente. Sin embargo, a partir de Lubinje la cosa cambia. Circulamos por un sinuoso valle. A mi derecha hay un canal. Y toda la región está sembrada de viñedos mientras a lo lejos hacen de marco las montañas que lucen rosadas bajo el ocaso. Lo único verdaderamente malo que he encontrado hasta ahora son los mosquitos y los conductores homicidas. Van como locos aquí sobre sus audis, bmw y mercedes benz, que imagino robados en Europa. No parece haber nadie a quien le importe de dónde ni cómo han venido.

Casi de anochecida entramos en Trebinje, una ciudad que ayer desconocía siquiera que existiera y que hoy ha hecho que me enamore. A la vera del río aparece limpia, tranquila, pacífica, bien cuidada, bella, llena de gente joven y guapa. Una auténtica sorpresa.

Localizo el puente otomano del siglo XVI. Es similar al de Mostar, o al menos bastante parecido, pero con la superior ventaja de que no hay turistas apelotonándose para cruzarlo. Aquí recuerdo para la cámara la historia del sargento de Infantería de Marina Juan Luna Álvarez, quien pudo haber evitado un golpe de estado.

balcans signal

Los hechos ocurrieron el 18 de noviembre de 1996, ya firmados los acuerdos de paz de Dayton. El sargento tenía como misión escoltar a Milosevic desde el cuartel general del ejército serbo-bosnio en Latva hasta Trebinje. Cuando llegó se encontró que Milosevic quería viajar acompañado de un blindado y numeroso personal armado. Eso no estaba autorizado. Ordena que los milicianos serbios se queden en Latva y los dos Hummer españoles salen llevando a Milosevic. Entonces los serbios comienzan a seguirles. Luna detiene los vehículos para impedir el paso de los perseguidores, pero Milosevic les ordena que les sobrepasen y sigan hasta Trebinje. Luna y sus hombres comienzan a perseguirles por una estrecha calzada con un barranco a un lado. Los serbios intentan arrojarlos a él hasta el punto de que Milosevic teme que lo arrastren a él también, de modo que ordena a sus hombres que cesen en su actitud.

Luna aprovecha para adelantarlos y bloquear el paso. Los españoles descienden con los fusiles de asalto a punto. En el vehículo serbio descubren a dos generales de Milosevic y cuarenta soldados armados con material de combate. Tras una tensa discusión y reclamar refuerzos, impiden que los efectivos no autorizados lleguen a Trebinje. Algunos analistas han interpretado que Luna impidió un golpe de mano de Milosevic para hacerse con el poder y torpedear el alto el fuego acordado. El baño de sangre en Bosnia podría haberse alargado si no hubiera sido por la decidida actuación de un infante de marina español al que casi nadie conoce.

IMG_4876

La historia de Milosevic es la de un funcionario gris que sabe escalar posiciones en el aparato estatal aprovechando su derrumbe al tiempo que se va debilitando el comunismo en beneficio del nacionalismo. En apenas siete años pasa de ser un miembro anónimo y sin carisma del Presidium del Comite Central de la Liga de los Comunistas de Serbia a ser elegido en 1989 presidente de la República Socialista de Serbia.

Ese año pronunció un incendiario discurso en Kosovo Polje, conmemorando el 600 aniversario de la derrota de los serbios ante los otomanos. Le escuchaban un millón de personas cuando proclamó que “hace seis siglos Serbia se defendió heroicamente a sí misma en el campo de Kosovo pero también defendía a Europa. Serbia era entonces el bastión que defendió la cultura europea, la religión y la sociedad europea en general”.

IMG_5069

Ese discurso se considera la chispa de las guerras balcánicas. Pero también del comienzo del estupor serbio al ser tan maltratados, en su opinión, por esa Europa a la que defendieron y defendían del fundamentalismo islámico.

El discurso fue usado como prueba de cargo contra él durante el juicio en la Haya por crímenes contra la humanidad y genocidio. Milosevic murió en 2006, antes de que se dictase sentencia por hechos acaecidos más de una década antes.

Otro de los protagonistas de estos terribles sucesos es Radovan Karadzic, líder de los serbios de Bosnia y comandante supremo del Ejército de la República Srpska. Se le considera responsable directo de matanzas y limpieza étnica. Tras los acuerdos de paz se dio a la fuga y permaneció oculto hasta su detención en 2008 en Belgrado. Las cosas habían cambiado mucho en Serbia en ese tiempo, que había sido bombardeada por la OTAN por la guerra de Kosovo y prácticamente condenada a la ruina económica. Nadie impidió su extradición a Holanda. En 2014 se pasó a la fase final del juicio. La fiscalía pidió cadena perpetua y se espera que dicte condena para unos crímenes que la opinión pública occidental ya ha olvidado.

 

Anuncios
Categorías: 100 Países en Moto | Etiquetas: | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: