100 países en moto por orden alfabético. Nº71 Polonia


 

me at poland border

Polonia es un país de Europa central que conocí durante mi vuelta al mundo en moto Ruta Exploradores Olvidados del 2011 al 2012. En Estonia había conocido a Karim, un turco que viajaba en moto y con él entré por la frontera del norte hasta Varsovia, donde pude visitar el monumento al gueto judío. Nos despedimos para que yo fuera a Auschwitz. El siguiente relato da cuenta de esos días y alguna vez formará parte del libro donde contaré aquella pertiguear vuelta al mundo en moto.

-Money is god in Europe, but Money is not God.

Clama Karim sentado en la mesa del hotel polaco donde hemos pasado la noche. Monika, la dulce camarera rubia de gesto adusto sale y entra de la cocina mientras afuera la nublada mañana se va calentando sobre los campos de maíz. Quizá la única molestia sean las pertinaces moscas que no nos dejan en paz, pero todo lo demás, la abundante comida, la temperatura, el viaje, la vida, resulta casi perfecto. Hemos dormido en una gran habitación que nos ha costado 120 zloti, conseguí una rebaja de veinte, unos 30 euros, pero a cambio hemos conseguido carne de cerdo para todo el día. Lástima que Karim no pueda aprovechar tan abundosas calorías.

karim [HDTV (1080)]

Esta mañana he salido a correr con una importante resaca entre las cosechas y las vacas, algunos perros granjeros me han ladrado pero no tenía miedo, de cruce a cruce estaba protegido por Cristo y la Virgen, cuyas imágenes están por todas partes. Es asombroso encontrar un país tan devotamente católico como Polonia. El catolicismo no es solo una religión aquí, es una bandera política, un símbolo de libertad. Para los polacos, Wojtila, Juan Pablo II, es el mejor líder que hayan tenido nunca. Es como tener a Ronaldo, Reegan, Obama, Beckham y al Dalai Lama en una sola persona. El Papa llevó Polonia a la libertad y la situó en el mapa. “Era un gran, gran hombre”, reconoce Monika, una chica que no tendrá más de 30 años y que es como cualquier chica de su edad. Mona, coqueta, con un extraño tatuaje en la falange de un dedo.

—¿Todavía crees en Dios?—le pregunto.

—Sí, como mis padres y mis abuelos.

Para ella Woijtila es el polaco más universal, incluso Joseph Conrad, nacido Korzeniovski, ha quedado atrás.

¿Y Lech Walesa? ¿Qué se opina del líder del sindicato Solidaridad? La respuesta me la dio un polaco que conocí en Londres cuando iba camino de Irlanda para investigar la suerte de Francisco de Cuéllar. Sentados en la mesa de un restaurante kurdo me dijo que era un hombre simple, un necio sin formación que cumplió su papel de bruto valiente en primera línea de la manifestación, pero que jamás dijo una palabra original, que otros más inteligentes lo manejaban y que por eso funcionó como icono revolucionario. Cuando se creyó su papel de mesías y accedió a la presidencia del país, resultó un desastre. La gente se dio cuenta de que era un inculto sin ideas propias y perdieron la fe en él. Estas afirmaciones tan curiosas me dejaron perplejo. Creo que todos pensábamos que Walesa era otro héroe popular que gozaba de pleno respeto entre los suyos.

monika [HDTV (1080)]

Como recibí esta información fue también algo curioso. Fue en Londres. Un tipo me abordó cuando me vio pasar tres veces con la BMW delante de él. Buscaba un hotel y él me dijo que siempre había soñado con comprarse esta moto, que era SU moto y que yo iba montado en sus sueños. Quedamos a cenar en un restaurante kurdo del barrio de Portobello y me habló de su vocación viajera. Quería comprarse una GS 1200 y llevársela a Polonia, pero no montado en ella, le daba miedo, sino a través de una empresa de transporte. Ahora que he conducido por Polonia me doy cuenta de cuán relativo es el sentimiento de miedo. Circular en moto por Europa occidental es relativamente seguro. Desde luego, por Escandinavia es muy seguro, son los conductores más educados que haya visto. Pero Polonia es peligrosa.

Ayer tuvimos oportunidad de cruzar dos países diferentes. Primero Lituania, que me encantó por su rusticidad y su sencillez, de gentes rubias y amables me recordó una Alemania rural y antigua. Evidentemente, Estonia es una Finlandia pobre y Letonia no sé muy bien qué, ya le buscaré parecidos, pero Lituania es ya un territorio plano de bosque continental y amplios prados. Vacas, tractores antiguos, maíz, gasolineras con empleado.

bike at warsawa [HDTV (1080)]

La primera parte del día fue deliciosa, nos la tomamos con calma y paramos cuantas veces hizo falta para hacer fotos. Además, evitamos Kaunas y aunque eso nos privó de visitar la capital, nos ofreció un viaje por las carreteras secundarias más solitarias. Algunas de ellas estaban en obras. Lituania es una obra permanente. Atrochamos a lo bestia porque al final nos hartamos de tanto esperar semáforos para poder usar uno de los carriles abiertos.

El día era estupendo, soleado pero fresco. Perfecto. Paramos a comer de picnic no muy lejos de la frontera polaca y nos tumbamos en la hierba. Al salir de nuevo y pasar por una población mediana, me llamaron la atención unas torres altas de iglesia. Me desvié hacia allí y encontramos una multitudinaria boda lituana. Nuestra aparición fue aprovechada por el fotógrafo para usar mi moto como motivo pintoresco para los besos de los novios. Una constelación de invitados y damas de honor nos observaba con simpática curiosidad. Es lo maravilloso de viajar en moto. Si lo hiciéramos en coche, nadie nos haría maldito caso, pero las motocicletas con toda su impedimenta, los viajeros ataviados con extrañas armaduras, el aroma de aventura y lejanía nos hacía completamente interesantes y lo que es mejor, bienvenidos, así que pudimos tomar fotos a diestro y siniestro sin incomodar a nadie.

karim at me at poland border

Cruzar la frontera supuso cruzar al otro extremo de la conducción en moto. Del paraíso al infierno. Empezó a llover nada más pisar suelo polaco. El tráfico se multiplicó por mil. Especialmente el de camiones TIR. Ruta obligada del Este al Oeste, la vía era demasiado estrecha para tanto usuario, así que atención constante por el peligro de colisión con un subnormal que adelanta a pesar de tenernos enfrente o el que sale directamente a la calzada sin mirar o el que gira sin intermitentes. Las ciudades también se multiplican. Hay que atravesarlas enteras, no hay circunvalaciones. En una de ellas descubro en mi retrovisor un coche oscuro que hace destellear las luces. Es policía. Nos han descubierto en una de nuestras incontables infracciones. Un tipo joven y una tía. Nada simpáticos. Documentación. Me dicen que son 250 zlotis, unos 60 euros. No es demasiado, pero jode.

me from the back at pope´s monument [HDTV (1080)]

Como todavía no tengo moneda polaca nos acompañan a un cambista, entonces descubro que en Polonia las áreas de servicio suelen tener buena conexión a Internet. Es una buena política extender las wifis gratuitas. Fomenta el desarrollo. Sin embargo, resulta curioso que el hotel donde estemos no tenga un servicio que ofrecen las gasolineras. Pero no nos adelantemos. El día se va haciendo largo por la lluvia, el tráfico y la multa. Además, como he abandonado el Ártico me encuentro con algo que ya casi tenía olvidado: la noche. Se nos hace de noche en la carretera. Ya no es divertido conducir. Y no solo no es divertido, es peligroso. Atravesar una región boscosa a oscuras no es muy prudente, los animales pueden salir a la calzada y uno no los vería hasta tenerlos bajo las ruedas. Empiezo a buscar un lugar de descanso. Y entonces veo la señal. Hotel, dos estrellas, 500 metros. Estamos a 70 kilómetros de Varsovia, así que puedo decir que prácticamente lo hemos hecho.

El hotel es un lugar con mucho encanto, lleno de objetos de época y con una camarera guapa y simpática. El precio es estupendo. 140 zlotis que consigo rebajen a 120 y la cerveza de medio litro a 5. La comida es real y sabrosa y completamente borracho me voy a dormir. Otro día cojonudo que se diluye y que termina bien.

warsaw raining 2 [HDTV (1080)]

Varsovia nos recibe con un triunfalista monumento a la victoria contra los alemanes. A su alrededor, sin que nadie le haga maldito caso, crepita la vida ordinaria de los varsovianos: viejos tranvías rojos llenos de pasajeros, peatones apresurados, vendedores ambulantes, bellas mujeres policía armadas con pesadas pistolas. Todos nos observan con ojos curiosos. Somos dos extraterrestres cabalgando ágiles monturas de acero cargadas de bártulos. No viajo solo esta vez. En Riga me uní a Karim, un turco que monta una vieja Yamaha. Nos separaremos aquí. Extravertido y expansivo, opina de todo con conocimiento o sin él. Esta mañana, en calzoncillos en el dormitorio del albergue, me daba profundas e iconoclastas lecciones de religión, política e Historia.

La capital de Polonia es una ciudad tenazmente reconstruida tras mil invasiones y bombardeos. Su bello casco histórico es un decorado. De él no quedó piedras sobre piedra tras la última Gran Guerra. Cerca de la espigada columna Zigmunta se encuentra un enorme retrato de Wojtyla, el Gran Hombre Sencillo, verdadero héroe popular al que sus compatriotas reverencian como al mejor líder que hayan tenido jamás. Casi unánimemente reconocen que el anterior pontífice les llevó a la libertad y situó Polonia en el mapa. “Era un gran, gran hombre”, reconoce admirativamente Monika, que no tendrá más de 30 años y que es como cualquier chica de su edad. Mona, coqueta, con un extraño tatuaje en la falange de su dedo corazón.

warsawa war monument and tram [HDTV (1080)]

Karim está entusiasmado, hace fotos a todas las mujeres, no para quieto. Le digo que tengo que ir a un sitio. Me acompaña sin saber a donde va. Cuando llegamos veo un joven apostado. Aparenta no hacer nada. He aprendido a desconfiar. Es del Mossad. Vigila el monumento levantado a los héroes del Ghetto de Varsovia, el más grande de Europa con 400.000 residentes y el único que se rebeló aun sabiendo que sería aniquilado. La silenciosa presencia del agente trata de evitar más profanaciones y pintadas infamantes como las que realizaron en el 2010 sobre la tumba de Irena Sendler, una polaca católica que salvó a 2500 niños judíos sacándolos a escondidas de su cárcel urbana.

El Ghetto se sublevó el 19 de abril de 1943 cuando se reanudaron las deportaciones a los campos y los judíos ya sabían que no eran de trabajo. Liderados por Mordechai Anielewicz, algunos voluntarios sin experiencia combatientes se enfrentaron a los alemanes, logrando expulsarles del ghetto. Himmler encarga al general de las SS Jürgen Stroop que acabe con la rebelión, que oficialmente declara terminada el 16 de mayo con la destrucción completa de los edificios, la demolición de la sinagoga, la muerte de seis mil judíos en la calles y el envío de los últimos cincuenta mil supervivientes al campo de exterminio de Treblinka.

warsaw guetto monument [HDTV (1080)]

Karim me pregunta por qué hay frases escritas en hebreo. Le cuento el sentido de las esculturas y me responde que eso del Holocausto es propaganda. No fueron seis millones sino uno y medio como mucho, afirma convencido, y además está el asunto de Palestina,

—¿Por qué no aprenden del pasado?—pregunta.

Miro a mi amigo y con gesto calmado le respondo que tal vez tenga razón, pero que eso es política, y que no he venido hasta aquí para eso.

—Yo hablo de Historia, Karim. De Historia, dignidad y valor. Por eso estoy aquí.

A la hora de cenar vamos a Banja Luka, un estupendo restaurante serbio. Antes entro unos instantes en una iglesia abierta por la noche. Hay decenas de personas rezando. Es un templo cuadriculado construido de hormigón y líneas rectas. Pero una gran paz y un silencio devoto se respira en su interior. Polonia vive el catolicismo con una Fe que sorprende.

Por otro lado, lo que no sorprende es el paisaje. Es un país llano, un verdadero plato de aburridos trigales, campos de labor, ciudades horrendas y grandes fábricas en ruinas junto al fulgor plástico del nuevo capitalismo. Hay algo que, sin embargo, me llama la atención. La limpieza de la vía pública. Los barrios son tétricos, colmenas socialistas enfermas de grisura y aluminosis, pero no se ve un papel en el suelo y sí muchas flores y macetas entre el óxido y la pobreza.

guetto monument lion head foggy [HDTV (1080)]

La carretera es un hervidero de prostitutas, baches, obras, camiones, semáforos, crucifijos y gente vendiendo fruta en los arcenes. Las putas parecen rumanas, son morenas y agitanadas, algunas muy jóvenes. Los baches son surcos causados por el incesante tráfico pesado en días de calor. Pero lo peor son las obras. La vía que une Varsovia con Katovice tiene sus primeros 150 kilómetros en construcción. Un solo carril. Tráfico endemoniado. Velocidades suicidas, largas caravanas. Adelanto por el arcén, por la mediana, haciendo zigzag entre los postes que impiden adelantamientos.

Pero lo más pesado es atravesar las ciudades y los semáforos, son una pesadilla. Es la primera vez que veo una autopista salpicada de semáforos. No conocen las incorporaciones por carriles de aceleración y desaceleración. Todo son cruces abruptos, en cruz. Terribles, pesados, insufribles. El viaje es un dolor de muelas. Quiero llegar. Varsovia me ha parecido muy interesante, pero la pobre Polonia real un país incómodo de gente no siempre simpática. Eso sí, tiene una ventaja social realmente relevante. Las tiendas de alcohol abiertas 24 horas. Así lo anuncian. Alcohol 24 H. Cojonudo. Al menos hay algo bueno en Polonia. Y también algo malo, muy malo. Algo realmente siniestro y tenebroso. Auschwitz Birkenau.

señal campo [HDTV (1080)]

Un millón y medio de personas murieron aquí. Pero hoy Auschwitz es un circo. El infame campo de concentración y exterminio está en las cercanías de la tranquila ciudad de Oswiecim, que ha hecho de él un suculento negocio para hoteles y restaurantes. Los carteles señalan la entrada del parking, tomado por decenas de coches y autobuses. Es la gran atracción turística del sur del país. Miles de visitantes pagan su entrada y caminan entre los barracones, los crematorios y la ducha de Zyclon B. Hay por supuesto varias tiendas de recuerdos y de comida rápida y snacks. Salvo algunos judíos con kipá y algunos gitanos que vienen a rendir homenaje a los miembros de su raza aquí gaseados, el resto son turistas curiosos por palpar el mito que convirtió el asesinato en un proceso industrial. Lo realmente horrible que se respira en Auschwitz no es la crueldad, sino precisamente su ausencia, el mecanicismo, el sistemático y desapasionado procedimiento para la eliminación de seres humanos contemplados como mera materia orgánica.

ventana planta [HDTV (1080)]

Pero muy cercana al horror, la vida vuelve a brotar indiferente, sometida solo a sus reglas. Tras los muros y las verjas del campo, ha surgido un bullicioso vecindario que aloja bloques que, salvo por el cemento, poco se diferencian de los cobertizos de madera donde se hacinaban los prisioneros. Aquí no hay visitantes ni curiosos, no se oye nada más que las cristalinas risas de los niños que juegan en un parque cercano, ajenos a la negra leyenda que habita a pocos metros. Hay una pequeña explanada, dos mástiles sin bandera y un jardincito descuidado donde la hierba crece salvaje. En mitad del semicírculo se yergue un sencillo monumento construido de bloques de granito apilados. Rememora el lugar donde se encontró una fosa común con 600 cadáveres. Presos asesinados a toda prisa cuando se dio orden de desmantelar el campo en 1945. Aquí recuerdo por qué estoy siguiendo la ruta que une Varsovia y Budapest. La razón es el español que evitó que 5200 personas más engrosaran la escalofriante cifra de víctimas del forzado apeadero de Auschwitz.

La vía del tren se detiene aquí. Ver ese traviesa final conmueve. Algo extraño me sucede. Desde que salí de Varsovia los trenes se han convertido en una presencia inquietante. Los he contemplado siempre con una mezcla de ensoñación y curiosidad. Un tren en movimiento es siempre un espectáculo que se aleja dejándonos mil preguntas por responder: dónde va, de dónde viene, quiénes van en él, qué vidas, sueños, esperanzas, amores y desencuentros encierran esos vagones. Sin embargo, los trenes que recorren estas llanuras me recuerdan inevitablemente a los convoyes de ganado donde estabulaban a los judíos. Para todas esas preguntas solo había una respuesta y desgraciadamente ya la conocemos.

alambre barracón [HDTV (1080)]

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