100 países en moto por orden alfabético. Nº59 Montenegro


 

yo en cartel montenegro

Montenegro, en los Balcanes, con poco más de 600.000 habitantes es uno de los países mas  jóvenes de Europa, nacido en 2006 tras un referéndum en el que la secesión de Serbia requería el apoyo de al menos el 55% de la población. Votó el 86% del censo y se superó el mínimo requerido. La OSCE dio la bienvenida al nuevo país. He estado allí tres veces al menos. La primera fue mientras escribía Europa Lowcost en el 2009, la segunda en el viaje que me llevaba a Samarkanda en 2013 y la última durante el rodaje de la 3ª temporada de la serie de televisión Diario de un Nómada, a finales del 2015. Los siguientes párrafos pertenecen al libro sobre el viaje a Samarkanda que se publicará en los primeros meses del 2016.

El nombre del escarpado país se lo dieron los venecianos debido al color de la espesa vegetación de los Alpes Dináricos que se veían desde el mar. A diferencia de Croacia y Eslovenia, nunca estuvo sometido al Imperio Austrohúngaro. No sin dificultad mantuvo su independencia como reino frente al Imperio Otomano, que realizaba periódicas incursiones. Los montenegrinos se aliaron a los rusos y serbios en 1877 contra los turcos, quienes fueron vencidos por Rusia y eso les proporcionó calma y prosperidad hasta la 1º Guerra Mundial, pero entonces se aliaron de nuevo a Serbia y fueron derrotados por los austrohúngaros hasta que la guerra terminó con la debacle de estos y Serbia se lo anexionó. En 1918 los montenegrinos formaron parte del Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos.

Este apoyo de Rusia contra los turcos provocó una curiosidad histórica. En 1904 Rusia y Japón entraron en guerra por Manchuria. Montenegro, creyendo que el zar ganaría, también declaró la guerra al emperador nipón para agradecer la tradicional ayuda rusa. Pero los japoneses ganaron. En 1905 las delegaciones rusa y japonesa acordaron el cese de hostilidades. Nadie representó a Montenegro, que siguió oficialmente en guerra con Japón durante todo un siglo, sin saberlo.

moto playa op

Durante la 2ª Guerra Mundial fue invadido por Mussolini hasta que tras el descalabro del Eje surgió La República Federal Socialista de Yugoeslavia. Desde entonces y a pesar de la secesión de Croacia, Eslovenia y Bosnia, se mantuvo unido a Serbia en los restos de Yugoeslavia, hasta que por los bombardeos de la OTAN, dirigida por el español Luis Solana, y por las sanciones económicas que empobrecieron el país, decidió independizarse también en 2006. Fue entonces cuando alguien se dio cuenta de que Montenegro estaba en guerra con Japón y se firmó la paz de un conflicto que nunca existió. Desde que existe como moderno país independiente, intenta con fuerza ser parte de la Unión Europea, cosa hoy, junio del 2013, no ha conseguido todavía, aunque su moneda oficial, o al menos oficiosa, sea el euro.

playa detalle

La frontera con Croacia se cruza sin demasiada dificultad. Carta verde y pasaporte. Cinco minutos, un par de sonrisas y estoy dentro. Una rápida parada en el cartel de bienvenida para poner la pegatina y desciendo una pronunciada cuesta hasta el mar. El litoral montenegrino es aun más abrupto y bello que el croata, pero aquí se percibe un voraz afán urbanístico que está llenándolo todo de macroresorts y hoteles para albergar a los nuevos ricos del Este.

kotor viniendo

Llego a un hotel en las orillas de la gran bahía de Kotor. uno de los más maravillosos escenarios montenegrinos. Desciendo de la moto. Entro. Encuentro una sala donde una familia ve la televisión. El padre que no habla inglés. La madre vestida de cocinera. Una hija joven y guapa que me mira con divertida curiosidad, y un hijo que se encarga de la negociación.

—¿Cuánto el cuarto individual por una noche?

—35 euros con desayuno incluido.

—De acuerdo—acepto—, pero ¿puedo pagar con Kunas croatas?

Toda la familia me mira sorprendida. ¿A quién se le ocurre semejante disparate? Tras la caída de Yugoslavia aquí hay democracia, políticos, fronteras y divisas diferentes. Lo que antes era un gran país hoy son pequeñas naciones con sus propios signos de identidad y soberanía, y eso supone que no se acepta el dinero del vecino pero sí el todopoderoso euro de una Unión Europea que a través de la Otan no dudó en bombardearnos para que fuéramos buenos chicos y dejáramos que Kosovo se independizara sin consultar a los serbios que vivían allí antes de que llegaran los albaneses. Pero la democracia occidental y yo somos así, señora, y por eso los kunas no sirven para nada a solo cincuenta kilómetros de la frontera.

—Ya—admito—, pero es que yo no he gastado todo el dinero croata y me quedan cien kunas que vienen a ser unos 15 euros.

El joven se encoge de hombros.

—Te diré lo que podemos hacer. Yo te pago la habitación en metálico pero la cerveza que consuma hasta un valor de catorce euros, te lo abono con estos kunas.

La referencia a la cerveza, pivo, como la llaman aquí, hace reír a toda la familia. No sé qué ocurre con las palabras alcohol y el sexo, que en cuanto se mencionan en cualquier cultura o sociedad, una risita tonta y cómplice se apodera de los presentes. Será porque beber y follar son actividades divertidas y a todos nos trae su mera mención un recuerdo agradable.

Mi interlocutor niega con la cabeza.

—Mira, si cojo estos kunas no sé qué voy a hacer con ellos.

—De acuerdo—insisto—, te doy cien kunas por valor de diez euros en cerveza.

El tipo vuelve a reír.

—Ok—claudica—, cogeré esos kunas.

Los Balcanes son así. En realidad no hay reglas fijas y todo acaba siendo negociable. Para mí son un deleite comparado con la hiperreglamentada Europa donde casi tenemos ya que pedir permiso al Estado por ir al lavabo.

cartel fortaleza española

Podría haberme dirigido directamente hacia Sarajevo y desde allí enlazar a través de Serbia con la autopista que lleva a Sofía y luego a Estambul. Esa es la vía más directa. Ya la usé en el invierno del 2010 en mi viaje a Irak e Irán, pero esta vez prefiero recorrer la costa hasta Grecia. La razón está en la población montenegrina de Herceg Novi, antiguamente conocida como Castelnuovo, donde en el siglo XVI se librará una de las batallas más épicas en las que haya intervenido nunca el Ejército Español.

valle

Me desvío hacia el interior de la ciudad, cuyas casas se desparraman por las laderas de los montes que construyen una calma bahía que sirve de puerto natural desde hace muchos siglos. Pregunto a los más viejos por la “Española” y me van indicando. Saben donde está. Hasta que encuentro una señal que dice en serbocroata “Fortaleza Española”. Sigo la flecha y encuentro las ruinas abandonadas de un castillo. Una agreste maleza se come el interior del patio de armas. Camino entre los muros combados y siento que la emoción retorna al ponerme en la piel de los compatriotas que murieron aquí hace cinco siglos.

yo en fortaleza

A comienzos del XVI el Imperio Otomano suponía una gravísima amenaza para la Cristiandad. Los turcos habían invadido Austria y se les había detenido a las puertas de Viena. Tan seria era la situación que protestantes y católicos aparcaron sus guerras y constituyeron la Santa Liga con un gran Carlos I de España y V de Alemania como cabeza cimera. Sin embargo, las disensiones internas se mantenían y eso se pagó caro en la defensa del Mediterráneo.

fortaleza

Conquistada Castelnuovo por las tropas españolas del Tercio Viejo de Nápoles, la posición fue cercada por tierra y mar por los otomanos. El comandante Francisco de Sarmiento se enfrentaba con apenas 4.000 hombres a 50.000 enemigos. Las promesas de reforzar la posición nunca se cumplieron. Conminado a la rendición por el líder turco Barbarroja, la respuesta fue tan tajante como letal: “que vengan cuando quieran”.

moto entrada fortaleza

Y fueron. Y los españoles les dieron para el pelo. Y los turcos se retiraron a sus posiciones y empezaron a bombardear el fuerte hasta reducirlo a escombros. Y el combate cuerpo a cuerpo fue terrible. Y los españoles no se rendían. Y mataron a muchos adversarios. Pero los turcos tenían tropas en número inagotable. Y el asedio se mantenía y poco a poco los españoles fueron cayendo y cuando las murallas desaparecieron apenas quedaban vivos 700 y tampoco se rindieron. Y los turcos los aniquilaron y a los pocos supervivientes los mandaron a Estambul para ser vendidos como esclavos. Y hoy nada aquí recuerda esa terrible epopeya y ninguna institución española, ni de izquierdas ni de derechas, ni civil ni militar, ni pueblerina o ciudadana ha puesto aquí una puñetera placa.

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