100 países en moto por orden alfabético. Nº56 Mauritania


mauritania truck

 

Mauritania es el país donde más miedo he pasado. Crucé ese pobre lugar en 2009 mientras permanecían secuestrados tres cooperantes catalanes. me quedé sin gasolina en el tramo donde los capturaron. No puedo asegurar que yo fuera a correr la misma suerte pero un viajero en solitario acaba desarrollando un sexto sentido para detectar el peligro. Yo he viajado con tranquilidad por muchísimos sitios, de Zimbabwe a Irak, pero aquel día en Mauritania me sentí en riesgo. Lo que pasó lo cuento tal y como viví en mi libro de viajes por África: Un millón de piedras. De él extraigo estos fragmentos.

 

Entre Marruecos y Mauritania son cinco kilómetros de tierra de nadie. Una sucesión de baches, bancos de arena, señales de peligro de minas y carrocerías calcinadas de viejos coches robados. Los militares mauritanos que examinan mi pasaporte son negros. Los negros realizan los peores trabajos en Mauritania, un país racista donde todavía se practica la esclavitud. El galpón que les hace de garita está lleno de moscas y hombres aburridos. Suciedad vieja, una mesa coja, tres o cuatro catres con colchones de paja y una tetera quemada. Luego el puesto de sellado de la visa. Una ventanilla pequeña y un tumulto de viajeros. Aquí hay ya muy pocos occidentales sobrepasados por el calor, la lentitud y el miedo. Viajan en grupo y me miran como a un suicida. Hay también algunos senegaleses que trabajan en España. Estos son los nuevos y silenciosos héroes del París Dakar. Inmigrantes en Europa que regresan a su país durante las vacaciones. Recorren miles de kilómetros de desierto en coches de cuarta mano. Viajan cargados hasta los topes de regalos y mercaderías, metidos cuatro o cinco a presión en incómodos habitáculos, expuestos a los abusivos precios de seguros y visados, durmiendo donde pueden y comiendo en el arcén. De su proeza nadie escribe ni les hacen entrevistas para los programas de deportes. Un par de portugueses camino de Europa, me recomiendan que en Nouakchott me aloje en el Albergue Sahara, propiedad de Isabelle, una portuguesa. Otra bendita casualidad. No tenía ni idea de donde iba a dormir. Luego aduanas. Decenas de buscavidas a la búsqueda de la propina. Lo peor, el seguro obligatorio que tengo que comprar. Lleva más tiempo que todas las formalidades administrativas. El que los vende dice que Moratinos es un buen ministro. Llevo recorridos en moto más de cuarenta países y es la primera vez que encuentro a alguien que conoce un miembro del Gobierno Español. No resulta tranquilizador; eso supone que hasta el último mindundi está al tanto de las negociaciones con los secuestradores. Cualquiera que me mire lo que ve son cinco millones de dólares, precio fijado por el mismo gobierno que se supone tiene que defenderme.

mauritania signal

Mauritania es el país del desierto. El Sahara mauritano es el que ha retratado el cine hasta mitificarlo y convertirlo en un icono antes que en una realidad geográfica. Este desierto es el verdadero océano de dunas doradas como el oro que se extienden más allá del horizonte. Abrasado por el sol inclemente del Trópico de Cáncer, es un páramo perfecto en su belleza arenosa. Inmaculado, tórrido e infinito, es también el tétrico desierto de los secuestros de Al Qaeda y el incómodo territorio del calor insoportable y la falta de gasolina.

bike

Desde la frontera con Marruecos hasta la capital Nouakchott hay seiscientos veinte kilómetros y una sola gasolinera donde venden súper, combustible imprescindible para que funcione mi vieja BMW. Llevo ya 260 kilómetros y mi autonomía es de 300. Llegaré por los pelos. A punta de gas y sufriendo un calor espantoso, diviso el logotipo de Total, la petrolera francesa. Es una gasolinera con cafetería y tienda. Un apeadero obligado de autobuses. Pero cuando llego, me dicen que se ha acabado la gasolina. Tal vez mañana llegue el camión. Son las cinco de la tarde.

fill station

En la gasolinera hay un senegalés que trabaja en España y regresa a su país en un Opel del siglo pasado. Este buen hombre se ofrece a darme parte de su gasolina pero no conseguimos sacarla del depósito. Un berebere me dice que no me preocupe, que a las 6:30 llegará un camión que me llevará a Nouakchott. El amable senegalés se marcha, no sin antes recomendarme que tenga cuidado, mucho cuidado. Quedo allí solo y sin un amigo. Recomendación pues: hacer esta parte del camino con gasolina suplementaria. No es buen sitio quedarse tirado aquí. Si me ha pasado a mí le puede pasar a cualquiera. Inmediatamente siento que no soy bien recibido.

mauritanian_friend

Me siento en la terraza a comerme un bocadillo de atún (el atún es español) y tres negros de Malí empiezan a mirarme y hablar en su lengua. Hablan de mí. Este trío de soplapollas lo que ve son cinco millones de dólares. No soy un temerario. Decidí cruzar Mauritania porque había dos buenas razones para no ser víctima de un secuestro. Una técnica y otra estratégica. La técnica es la velocidad. Un motorista solitario apenas llama la atención. Una caravana solidaria sí. Van trompeteando su presencia. Pero yo viajo discretamente y como una exhalación; cuando el malo quiere darse cuenta estoy a kilómetros de distancia. En cuanto a la estratégica, teniendo en marcha una negociación donde el gobierno español compra y Al Qaeda vende, no es probable que se alteren las posiciones respectivas dándole una patada a la tetera en mitad de la partida.

 mauritania zoo

Estas razones sirven siempre y cuando de los que te tengas que preocupar sean auténticos terroristas. El problema es si te quedas mucho tiempo parado en un lugar con gente aburrida a tu alrededor. Entonces das oportunidad a tres cretinos para hacer demasiadas cábalas sobre el provecho que le pueden sacar al inesperado regalo enviado por Alá y la falta de combustible. Eso sí me da miedo. Los peores crímenes son los perpetrados por aficionados. Estos pobres tipos, cegados por el resplandor del oro, son incapaces de predecir las consecuencias de sus actos. Creo haber desarrollado un olfato especial para el peligro, una auténtica sensibilidad de la supervivencia. Algo imprescindible cuando se viaja solo. En esta gasolinera no estoy a salvo. Lo más grave es que parte de culpa de que Mauritania sea hoy un país tan inseguro para cualquier occidental la tiene mi propio Gobierno.

dune

Los secuestros no son una novedad. Sin embargo, antes los secuestrados habían asumido su riesgo por dos motivos, bien por el interés de su Estado (militares, espías, diplomáticos), bien por su ambición personal (comerciantes, contrabandistas, emprendedores). De los primeros se ocupaba el propio Estado; de los segundos, o ellos mismos o la solidaridad privada. En los tiempos en que Cervantes estuvo preso en Argel, los miembros de la orden de Los Mercedarios recaudaban donaciones para la liberación de cautivos. Pero es ahora cuando se exige que sea el Estado quien se ocupe de todos, de los públicos y los privados. Será el Estado quien intentará su liberación. Y si mueren, será el Estado el responsable. Es un silogismo perverso y falso porque del asesinato es siempre único responsable el asesino Pero entre los que pagan y los que cobran, nos han convertido a todos en militares. La sociedad más pacifista de todas se ha convertido en la más militarizada. Estamos todos enrolados, lo queramos o no.

coke hope

Estoy sumido en tan lúgubres pensamientos cuando oigo el ronco rugido de motor diesel. Un trailer desvencijado con los colores rojos de Coca Cola aparece del norte. En la cabina viajan cuatro mauritanos negros. Les pido ayuda y ellos me piden sesenta euros. Entre todos subimos la moto y nos alejamos camino del sur. No hablan una palabra en cristiano pero sé que son los ángeles que necesitaba. Miro por la ventanilla y presencio una expresión de absoluto estupor y desolación en el careto de los hijos de puta de Malí. Incluso los berebere estaban contrariados. La jugada que me tenían preparada les había salido mal. Son tan estúpidos que no contaban con que el infiel encontrase una solución.

 

Si deseas leer más, puedes pedirme el libro dedicado en info@miquelsilvestre.com

9788492979158 - Cubierta - RGB 300

Anuncios
Categorías: 100 Países en Moto | Etiquetas: | 1 comentario

Navegador de artículos

Un pensamiento en “100 países en moto por orden alfabético. Nº56 Mauritania

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: