100 países en moto por orden alfabético. Nº36 Irak


 

me at irak border

La antigua Mesopotamia es un destino poco recomendado en las guías últimamente. Sin embargo, el afán explorador puede más que la prudencia. He decidido conocer el Irak post Saddam por mí mismo. Entro por el paso turco de Silopi. Mi aparición causa estupor. ¿Quién soy, qué hago aquí, por que quiero entrar en el país? Mis explicaciones deben sonar convincentes. Acaban sellando el pasaporte sin necesidad de visado. Eso sí, meter la moto es algo más complicado.

Lo más llamativo de la carretera es la atroz deformación del asfalto. El calor unido al paso incesante de los convoyes militares ha dibujado un oleaje de alquitrán. Sin embargo, aquí no queda rastro de los norteamericanos. Los tipos que me salen al encuentro en los incontables check points son todos jóvenes kurdos vestidos con uniformes muy nuevos.

peshmerg

Simpáticos y habladores, el trance se demora unos minutos entre preguntas inocuas, presentaciones y apretones de manos. Sólo quieren charlar y hacerse fotos. Muchas fotos. “Mister, mister”, dicen. Ser un mister, es mi mejor salvoconducto.

El tráfico de camiones es incesante. Por aquí entran todas las mercancías que importan del Occidente a través de Turquía. Busco un hotel en Zakho, primer pueblo iraquí. Mientras ruedo algo desorientado me aborda un joven. Habla inglés, dice llamarse Jan, ser cristiano y haber trabajado de traductor para los americanos.

irak gun

Me alojará en su propia casa, ofrece. Monta en la moto y cuando empezamos a internarnos en las oscuras callejuelas del extrarradio se me dispara el chip de la precaución que no pocas veces puede terminar en paranoia. De pronto me da por pensar que a este chico no lo conozco de nada.

urban arbil offroad

Torcemos una esquina. El callejón es tenebroso. Detengo la moto frente a una cochera. Jan se baja y llama con toques quedos. Una vez meta la moto, será como si me hubiera tragado la tierra. ¿Cómo estar seguro de nada en este país? El portón metálico se abre lentamente. Mi pulso se acelera. Del interior brota una débil luz eléctrica. Y también una niña. Una niña de siete u ocho años con enormes ojos verdes.

niña irakí (2)

Me mira con calma, aunque debe estar tan sorprendida como yo. Sonríe y me pregunta “How are you?” (¿Cómo está usted?) “I am very happy to be here” (estoy muy contento de estar aquí) respondo, diciéndole la pura verdad. Nada malo puede esperarme en el sitio de donde ella proceda.

iraki women

La familia de Jan es amplia. Viven todos en una gran casa de planta baja con un patio interior y las habitaciones distrubuidas alrededor. Sobre ellas hay dos azoteas en las que tienden la ropa. Hay una cocina de gas, un cuarto que sirve de ducha y otro anejo con una placa turca que esta siempre limpia. Limpian las mujeres, que trabajan duro y comen las ultimas. Hay tambien seis niñas de edades comprendidas entre los 10 y los 2 años.

comiendo (2)Parece que los hijos sean de todos, pues todos los miman o los reprenden sin que apenas se puedan distinguir quienes son padres o tios. Comen abundantemente sentados en el suelo sobre delgados cojines. Nunca entran calzados en las habitaciones. Son cinco hermanos varones y una hermana que no deea casarse todavia. Al parecer no le gustó el tipo que la pretendía. Como me explica Jan, ellos son cristianos y no la fuerzan a casarse con alguien que no es de su agrado. “Tal vez no se case nunca”, añade, pero yo la he visto hablar por telefono a solas y aunque no entiendo el kurdo, sé reconocer el tono de voz de una mujer enamorada.

arbil peshmerga

El padre tiene un café y con él trabajan varios de los hijos. Jan no quiere ir allí, tiene mayores ambiciones y quiza demasiados sueños. Su padre sirvió en el ejército de Saddam durante veinte años y guarda algo del orgullo y la apostura marcial. Viste el traje tipico kurdo con chaqueta de paño, pantalones bombachos y una faja. Calvo y corpulento, es todo un personaje que me trata con afecto y campechanía. Todos dicen respetarle. Fuma continuamente cigarrillos y tambien un tabaco de liar aleman, Black Capitán. A pesar de su reconocida autoridad, quien de verdad manda y decide es la madre. Es como si esta enjuta mujer tuviera rayos X en los ojos para leer en el alma de las personas. Supongo que esa es una cualidad indispensable para sobrevivir en Oriente Medio.

me at dead junction

Al atardecer, Jan me llevo a una iglesia distante poco mas de 20 km hacia el oeste. Una iglesia nueva de rito caldeo en la margen este del Tigris ubicada donde estuvo mucho antes una diminuta capilla subterranea.

asirian flag

Para llegar hasta alli tuvimos que superar un check point y comprendi que poco debía temer de estos controles salvo las ganas de Jan de hacerse valer y demostrarme lo útil que era. Los soldados que nos salían al paso eran aldeanos con uniforme, gente del lugar que se sienta en una garita lo mismo que en una cabaña de pastores. A verlas venir, a comer su pan y su arroz y sus huevos y a tomar té.

me at kurdistan signalLo mas llamativo era como estaba de deformado el asfalto. El trafico pesado habia abierto surcos en la carretera, surcos profundos y peligrosos; el calor del verano y el paso incesante de los convoyes militares y de aprovisionamiento al ejercito invasor habia dibujado un oleaje de alquitran en el firme. Pense entonces en la tremenda impresion que a una gente tan primitiva y tradicional como los kurdos les debia haber causado semejante tropa con sus chicles, sus hamburguesas y su sueño americano portatil. Y por su puesto su forma arrogante y desconsiderada de comportarse.

me at erbil mosque

Erbil, la capital. La ciudad vieja descuella sobre una colina. Los muros son altos, magníficos, pero está vacía. El proyecto de rehabilitación es desmesurado. Resulta increíble recorrer esta ciudad muerta. El gobierno ha desalojado a todos los habitantes para convertir el barrio en museo que atraiga turistas.

me among erbil police

Un tendero asegura no ser ni cristiano ni musulmán. Es Yazidí. Un kurdo me explica: “son ateos, mala gente. Adoran al Diablo”. Pero no se trata de ningún grupo satánico, sino de pastores o pequeños comerciantes que creen en el mismo dios que las tres grandes religiones monoteístas, pero también en Satanás como ángel encargado de una gran tarea: crear el Mal. Los Yazidíes opinan que su existencia, como la del Bien, forma parte deseada de la completa creación divina; lo contrarío sería incompatible con la idea de un dios todopoderoso. En cualquier caso, sus creencias han hecho que hayan querido exterminarlos en todas las épocas. Por supuesto, en esta más que nunca.

iraki horizon

Mister, mister. Es la palabra. Yo soy un mister y por eso no soy un terrorista ni una amenaza para Kurdistan. Ese es mi mejor salvoconducto. A veces me piden el pasaporte o el carne de conducir, pero es mas para cumplir el expediente y que vean que hacen su trabajo que para controlar de verdad quien soy, de donde vengo o a donde voy.

irak friends police

En ese sentido la seguridad del Kurdistan Iraquí es un poco de chiste y eso tambien puede dar miedo. Si los terroristas enviaran a un imbecil occidental convertido al islamismo radical montado en una BMW, tendrían asegurado un atentado alla donde quisieran.

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