100 países en moto por orden alfabético. Nº18 Chipre


welcome to cyprus

Chipre es una gran isla del Mediterráneo. Ofrece la particularidad de que oficialmente es un país de la Unión Europea, pero en la práctica son dos países. Al sur está Chipre, reconocido internacionalmente. Al norte está la República Turca de Chipre. Este estado solo se reconoce por Turquía, quien invadió militarmente la región en 1974 y provocó una migración masiva de turcos y el consiguiente desalojo de chipriotas griegos ortodoxos al sur. El de Chipre es un conflicto no resuelto. En mi clasificación de países visitados en moto siempre cuento como país diferenciado aquel que tiene una frontera que cruzar y unos policías diferentes, y por tanto soberanía de facto, como ocurre con Kosovo o Nagorno Karabaj, aunque no sean reconocidos internacionalmente. Por eso la República Turca de Chipre tendrá su propio post y número independiente en esta lista de 100 países visitados.

Lo curioso de mi paso por Chipre es que no está contado en ningún libro ni ningún blog hasta ahora. Viajé a Chipre en mí salida de Oriente Medio. Ese viaje por Asia Central y Turquía, Siria, Líbano, Jordania e Israel lo conté en La emoción del nómada, pero el libro terminaba en la Iglesia de la Natividad de los Territorios Palestinos (que también serán considerados país en mi lista). Lo que no conté es qué pasó después hasta que regresé a España. Pues lo que sucedió es que embarqué en el puerto israelí de Haifa en un carguero matriculado en el Pireo. El Notos es un maltrecho ro-ro (roll on-roll off). Carga vehículos y también algunos pasajeros. Somos once trotamundos. Un alemán, un inglés, un austriaco, una francesa, dos parejas de suizos y una de polacos. Solo yo viajo en moto. Ya en el embarque percibo algo de esa cierta animadversión que los mochileros sienten automáticamente por los viajeros motoristas. Admiración y envidia mezcladas. Mientras yo me muevo libre y ágil sobre mi montura, ellos arrastran pesados fardos de autobús en autobús. Mientras yo me detengo cuando y donde quiero, ellos dependen de aleatorios horarios y están atados a las rutas prefijadas de los transportes públicos.

notos

Me lo explicó otro viajero en moto. Chris Bright ha dado la vuelta al mundo como mochilero y como motero. Cuando nos encontramos en Barcelona me dijo que decidió cambiarse a la moto en India un día que languidecía en un autobús asediado por cientos de codos y rodillas y vio por la ventanilla como un motociclista europeo adelantaba aquel lento y maloliente ataúd rodante. “Ese día me dije: yo quiero ser él”.

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Compartiré camarote con James, un ciclista británico. La marinería es hindú. Los oficiales, griegos. El ambiente, relajado. La navegación, lenta. Por la noche saco mi provisión de vino israelí. Bajo las estrellas, bebemos y charlamos animadamente de viajes y sueños.

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Al amanecer desembarcamos en el chipriota puerto de Limasos. Para mi sorpresa, además de unas altísimas tasas portuarias, he de pagar por la importación temporal de la motocicleta.

 

—Pero si es un vehículo comunitario—protesto—y Chipre es miembro de la Unión Europea.

 

Resulta inútil. Es algo relacionado con la ocupación turca del norte de la isla en 1974. Por la misma razón política, los barcos que de aquí parten hacia Grecia no pueden llevar pasajeros. Tampoco hay comunicación marítima entre el norte y ningún otro país que no sea Turquía. No son éstas las únicas anomalías. Desde 1960, el Reino Unido mantiene bajo su soberanía dos bases militares que suponen casi un tercio del territorio.

 

Encuentro muchas estatuas que recuerdan a los soldados muertos en la guerra contra los turcos. Para los griegos, la invasión no es un malentendido que se resuelva con diálogo. Miles de personas fueron expulsadas y perdieron sus hogares. Aunque se ha avanzado mucho en las negociaciones políticas, la devolución de las propiedades confiscadas es siempre uno de los asuntos más complicados de resolver en los procesos de paz.

 

me at cyprus (2)

Voy hasta Lamarca. Ciudad costera con turismo de playa. Hay unos encantadores restaurantes en el paseo marítimo. Elijo Militzis. La comida local resulta deliciosa y mezcla la herencia griega con algo del espíritu oriental. Lo más típico es el hallumi, un queso que cocinan a la plancha y una especie de yogur espeso llamado pilaf. Y por supuesto, hojas de parra rellena de arroz.

me at cyprus

Al día siguiente subo a las altas montañas Trodos, en el centro del país. Carreteras reviradas y estrechas, pueblecitos griegos, calles cubiertas de parras, viejecitos pacientes tomando café griego. Visito Machairas, un monasterio ortodoxo consagrado a la Virgen María y poblado por serios monjes de luengas barbas blancas. Su origen se remonta al siglo XII y la tradición asegura que cobija un icono pintado por el apóstol San Lucas.

Al día siguiente, cruzaré la frontera con la República Turca del Norte de Chipre.

La emoción del nómada, pídemelo dedicado en info@miquelsilvestre.com

 

La emoción del nómada - Cubierta

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Un pensamiento en “100 países en moto por orden alfabético. Nº18 Chipre

  1. …Luis Daoíz siempre recordaba, de boca de su padre, la tristeza y amargura de su abuelo cuando en plena Guerra Civil de Sucesión entre Felipe el Animoso y el Archiduque Carlos de Austria, un 4 de agosto de 1704 la flota inglesa se había presentado ante Gibraltar. Don Joaquín DÁoiz no disponía más que de setenta milicianos y artilleros de guarnición en el vetusto castillo del Peñón. Tras una resistencia por el honor de las armas del Rey, habían tenido que capitular ante una superioridad aplastante. Los británicos tomaron la plaza en nombre de un pretendido Carlos III de España. Pero enseguida alzaron su bandera y nunca la entregaron a su verdadero rey Felipe V. Todos los gibraltareños fueron instados a permanecer en sus casas y propiedades si juraban lealtad a Carlos III. El mismo alguacil mayor recibió la oferta de recompensas y riquezas si se mantenía en su puesto. Pero ni don Luis Joaquín ni uno solo de los humildes pescadores y artesanos gibraltareños aceptaron vivir bajo otra bandera y fidelidad que la de su Rey Felipe. Juntos y con lágrimas, abandonaron su pueblo y sus casas, llevándose sus pertenencias. Marcharon a vivir a las cercanas San Lúcar y Puerto de Santa María. Otros fundaron el pequeño pueblecito de la Línea de la Concepción. Todos esperaron un regreso a Gibraltar que nunca se produjo. Los británicos, aprovechando los más de 10 años que duró la Guerra de Sucesión española, transformarían Gibraltar en una fortaleza inexpugnable, que los gobiernos de España ya nunca pudieron o supieron recuperar. Recogiendo toda la escoria de los puertos del Mediterráneo y de Inglaterra repoblaron el Peñón arrebatando el nombre de gibraltareños a los únicos que tenían el derecho a llevarlo, los tres centenares de españoles que abandonaron su tierra por no querer dejar de serlo.
    Párrafos extraídos del libro “Dos de Mayo de 1808, El grito de una Nación” de Arsenio García Fuertes; páginas 96 y 97. Magnífico libro que recomiendo su lectura e incorporación esencial en la formación de nuestros bachilleres para aprender la historia de España.

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