100 países en moto por orden alfabético.Nº13 Canadá


 

miquel on top of the world

Canadá es un gran país de Norteamérica. He estado en dos ocasiones. En 2009 entré en la Columbia Británica desde el estado de Washington y recorrí la carretera transcanadiense hasta Quebec, para de ahí entrar de nuevo en Estados Unidos por el estado de Maine. La segunda vez fue en 2011 durante mi vuelta al mundo en moto Ruta Exploradores Olvidados y llegué a Vancouver en un vuelo desde Manila. Desde ahí exploré Alaska, el Yukón y los Territorios del Norte hasta cruzar el Círculo Polar Ártico. A este último recorrido corresponde este texto de lo que será un día mi libro sobre aquella vuelta al mundo tan especial para mí.

 

 

Vancouver. La ciudad más grande de la Columbia Británica me agrada por su limpieza, su aire puro, su desarrollo y su ambiente liberal, pero me resulta extremadamente fría. Humanamente fría, me refiero. Casi imposible obtener una sonrisa espontánea. Esta frialdad debería irritarme, pero por ahora no es así. Vengo muy gastado de África, de India y sobre todo de Asia. Demasiada proximidad entre los seres humanos. Caer de pronto en el límpido Canadá de las mil y una reglas me está resultando como una cura de silencio y autonomía personal. Nadie me mira por la calle. Solo eso ya es un cambio tan radical con lo que he vivido los últimos meses que me parece estar flotando. En pocas semanas aborreceré esta asepsia anglosajona, mas ahora la disfruto como un lujo exclusivo.

 

mounties 2

Mientras espero a Atrevida, BMW Motorrad Canadá me deja una una RT 1200 gracias a las gestiones de la filial española. Voy a poder seguir buscando exploradores olvidados en la Isla de Vancouver. El viaje hasta Horsebay es corto. Un desvío hacia el puerto. La carretera desciende pronunciadamente hasta una bahía encerrada entre montañas. Es viernes y la cola del ferry es casi kilométrica.

 

 

El barco es moderno, lleno de comodidades. Cafetería, tienda de recuerdos y hasta wifi. Desde la proa se divisa un horizonte encrespado de islas, fiordos y montes. Hoy está cubierto de nubes totémicas, apelmazadas y desafiantes. Pero no llueve. Una hora y 45 minutos después llegamos a Nanaimo. La autovía del norte trae mucho tráfico y semáforos, aunque a medida que nos vamos alejando de la población se va despejando. Cuando tomo la desviación hacia Tofino, la ruta se encrespa y revira. Hay que cruzar las montañas que hacen de espinazo de la isla.

 

bosque rio

La cordillera tiene las cumbres nevadas y caudalosos ríos lamen sus faldas. Es inmensa. Todo en América es inmenso. Es gigante. Y casi todo está por explorar. Los canadienses han hecho un buen trabajo y tienen unas buenas infraestructuras, pero esto es tan vasto que apenas han arañado un poco esta geografía descomunal y salvaje. La sensación que embarga al ser humano es de pequeñez, de ser una mínima mota de polvo sobre un espejo infinito que refleja su diminuta dimensión.

Tofino, aldea ubicada en el extremo de una península. Es una localidad turística dedicada al surf y la contemplación de las ballenas. Dicen que es el único spot surfero de todo canadá. Por supuesto, surf con neopreno de varios milímetros. Falta una eñe en el nombre. El pueblo se llama así en honor de Vicente Tofiño, cosmografo, director de la escuela de Guardamarinas de Cádiz y maestro de Dionisio Alcalá Galiano. Un ilustrado para una España que no quería saber nada de conocimientos y ciencia.

 

miquel welcome to tofino

En la costa oeste se encuentran las playas de arena, largas y planas. Me alojo en una cabaña de la Mackenzie Beach. El lugar es paradisiaco. Estoy frente al mar. Tengo algunos árboles delante. El liquen se adhiere a su corteza y a través del entramado que forman diviso un sol terco. No se acaba de hacer de noche. Tan al norte, los días son largos, casi eternos. El color del cielo es de un azul desvaído. Descolorido. Lo que veo me recuerda a las pinturas holandesas. Parejas y familias pasean junto al agua. Algunos van en bicicleta, otros llevan perros, aquellos otros corren. Pero todo termina y hasta este astro obcecado se acaba rindiendo de cansancio. Poco a poco el resplandor se apaga y va muriéndose en un estertor rosáceo.

 

miquel en moto bosque

Despierto en mi cabaña frente al mar. Descorro las cortinas de la cristalera que hace de entrada. Una luminosidad cenicienta invade el básico dormitorio. Sigue lloviendo. Una lluvia translucida y fina que abrillanta los perfiles.

Al atardecer llego a la pequeña localidad de Port Renfrew, en la costa oeste y al final del Estrecho de Juan de Fuca. La carretera está hendida en el bosque compacto de cedros y coníferas. Tienen algo de telúrico estas selvas impenetrables. Ominosas. Húmedas. Alcanzo la cima. Hay un enorme cartelón. Botanical Garden Juan de Fuca. El bueno de Ionis Foka, nacido griego y vecino de Tefalonia, quien pudiera ser tanto uno de los más grandes exploradores al servicio de servicio de Felipe II o un enorme impostor.

 

miquel cartel juan de fuca

Se supone que fue primer europeo que navegó el estrecho entre lo que hoy son Canadá y Estados Unidos en el siglo XVI. Las órdenes dadas por el Virrey de la Nueva España eran intentar encontrar el mítico Estrecho de Anian que uniría el Pacífico con el Atlántico. Juan de Fuca afirmó haberlo encontrado aquí. Regresó a Acapulco y pidió prebendas que nunca le fueron concedidas. Enfadado, puso proa a España donde tampoco se le hizo mucho caso. Entonces tomó contacto con un inglés llamado Locke a quien contó toda la historia. Fue este Locke quien escribió el relato, añadiendo el pintoresco dato de que este decepcionado Juan de Fuca estaba dispuesto a enrolarse en la Armada de Isabel de Inglaterra.

No se tienen más noticias de este personaje hasta que en 1787 un capitán inglés, Barkely, navega el estrecho y le pone el nombre de Juan de Fuca, aunque tanto en su descripción como en su ubicación geográfica comete errores de bulto. Muchos dudan de que en realidad Fuca solo hubiera descubierto unas irresistibles ganas de enriquecerse contando milongas. Sea como fuere, hoy el estrecho lleva su nombre y lo mismo este inmenso bosque asomado al mar.

 

estrecho juan de fuca

La carretera hacia el lago Cowicha resulta maravillosa. Tras cruzar la isla de un extremo al otro, Llego a Crofton. De aquí sale el ferry para Saltspring Island y de ahí otro a Galiano Island, una isla diminuta y alargada de estrecha carreterita que la surca de norte a sur. Llamada así en honor a Dionisio Alcalá-Galiano, hijo de esa España que pudo haber sido y no fue. Un ilustrado, un hombre de su tiempo, del Siglo de las Luces, miembro de una generación culta que pujó por un futuro mejor para su patria. Miembro de la expedición de Alejandro Malaespina. Encargado por éste de la exploración de Alaska y Canadá en busca de ansiado paso al Atlántico, fue el primero que circunnavegó la Isla de Vancouver, atravesó el Estrecho de Georgia que la separa del continente y descubrió el Archipiélago del Golfo.

Científico ante todo, sin embargo murió como un héroe en la batalla de Trafalgar. Antes de que una bala le volara la cabeza gritó: “¡Ningún Galiano se rinde!”

 

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Categorías: 100 Países en Moto | Etiquetas: | 1 comentario

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Un pensamiento en “100 países en moto por orden alfabético.Nº13 Canadá

  1. Yo vengo de una familia de marineros; primero mi padre que fue marino en el Crucero Libertad, luego mi hermano que fue marino en el destructor Blas de Lezo y luego yo que fui marino en el destructor Alcalá Galiano. ¡¡Que maravilloso es el mar, qué buenos tiempos!!.

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