100 países en moto por orden alfabético. Nº2: Andorra


andorra

Año 2009. Me dirijo hacia Asia Central. Dejo Madrid y circulo por la N2, una autovía con mucho vehículo y feos paisajes. A partir de Zaragoza comienza la carretera de doble sentido, lo cual siempre hace el viaje más entretenido. En Lérida cojo en dirección Andorra. La cosa mejora mucho, la carretera se retuerce, los paisajes prepirenaicos son agradables con sus cimas nevadas. Resulta todo más divertido, mucho más bonito. Empiezo a divertirme.

En la aduana del pequeño principado hay controles de entrada y salida de la Guardia Civil y de la policía local. Se trata de poner un poco más difícil el contrabando de tabaco y alcohol del que, en definitiva, han vivido las seis parroquias que componen este pequeño país que tiene dos jefes de Estado: el Obispo de la Seu de Urgell y el Presidente de la República Francesa.

Andorra es un núcleo casi feudal cuya autonomía se hunde en el tiempo y que jamás tuvo más rey que un atrabiliario personaje, el ciudadano bieloruso Borís Mijáilovich Skósyrev Mavrusov, nacido en Vilna, Bielorrusia en 1896. Miembro de una familia de la pequeña nobleza, había servido en los ejércitos del zar.

Al estallar la Revolución de 1917 se exilia en el Reino Unido. Tras deambular por Europa dando braguetazos y ejerciendo de espía, a principios de los años 30 ya está en Mallorca y en 1934 entra en Andorra, un país pobre, rural y aislado por aquel entonces en el que vio la oportunidad de su vida. Tratando de usar en su favor los ánimos independentistas de algunos andorranos, redacta una constitución, imprime diez mil copias y distribuye un texto en que propone derechos civiles y libertades políticas, además de propugnar que Andorra se convierta en destino de inversores internacionales. Dotado de apostura personal e indudable don de gentes, consigue sus propósitos.

El 7 de julio de 1934 el Síndico General de los Valles de Andorra convoca al Consejo General. Los consejeros votan casi por unanimidad a favor de nombrarle rey. Boris se instala en Sant Juliá de Lòria y forma un gobierno. Avisado el obispo de Urgell, dicen que por el consejero disidente, el 21 de julio de 1934 la Guardia Civil invade Andorra violando la soberanía territorial andorrana, y se lleva detenido a Boris para que la 2ª República Española le aplique al ex-monarca la Ley de Vagos y Maleantes.

Se autocoronaría como Boris I de Andorra en 1934 y promulgaría una constitución que había de convertir Andorra en un estado moderno y un lucrativo paraíso fiscal. Sin embargo, llevado por su impulsivo carácter declararía la guerra verbal al Obispo. Eso resultó un error terrible para su corto reinado. Apenas duró nueve días. Los que tardaron las tropas del obispo (cuatro guardias civiles y un sargento) en llegar, detenerlo y trasladarlo a un juzgado de Barcelona para aplicarle la ley de vagos y maleantes.

La participación del obispo en la política andorrana ha sido una constante, y como muestra está que fue él quien provocó la única invasión que la pequeña nación ha tenido a lo largo de la historia. Ocurrió el 21 de julio de 1934.

Andorra, si bien es un país que no tiene ejército, sí estuvo en guerra en una ocasión. En una guerra que duró un cuarto de siglo nada menos. Una guerra que nadie sabía siquiera que se libraba.

Durante la 1ª Guerra Mundial, con una Francia invadida, Andorra declaró la guerra a Alemania en 1914. Se trataba de una declaración formal y jamás se libró un combate ni siquiera en las cercanías. Cuando se firmó el Armisticio, nadie invitó a Andorra a la Conferencia de París a celebrar un tratado de paz. Éste solo se celebraría al comenzar la 2ª Guerra Mundial, en 1939. De modo que oficialmente Andorra estuvo en guerra durante 25 años.

Me quedo a dormir en San Julián. En el hotel Peralada. Es un agujero pero al menos es barato. 25 euros. Para lo que yo necesito es suficiente. La cena será pobre y el vino extremeño que me sirven es detestable, pero al menos facilita el sueño. Me despierto muy pronto. Antes de las seis de la mañana. Se nota que ya estoy de viaje. Me cuesta mucho dormir cuando estoy en la carretera. Mis nervios están a flor de piel. Observo que ha helado por la noche. Cuando voy a arrancar la moto compruebo que tengo mis primeros problemas mecánicos casi sin haber empezado el viaje. La bombilla delantera está fundida y el líquido del embrague se sale por la tapa mal cerrada. Afortunadamente, lo resuelvo en minutos y arranco para entrar en Francia.

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