Dar la vuelta al mundo en moto III. Por qué llantas tubeless


moto camino terrible 2

Cuando se inicia un gran viaje en vehículo a motor, ya sea moto, coche o camión, una de las preocupaciones principales del viajero son las averías mecánicas. Inmediatamente saltan a su imaginación imágenes de sí mismo tirado en un desierto o andurrial apartado sin nadie que le saque del atolladero, expuesto a las inclemencias del tiempo, a los animales salvajes o incluso a los bandidos. Y entonces entra un asomo de pánico que le intranquiliza. ¿Y si me quedo tirado? Y entonces busca en los foros todo tipo de información para prever toda posible avería mecánica y sus respectivas soluciones.

Vano intento. Por mi experiencia sé que es imposible preverlo todo, llevar repuesto para todo, y estar prevenido para todo. Además de que es imposible, ¿para qué serviría entonces un viaje así? Imaginemos que vamos a dar la vuelta al mundo y que la moto nunca nos va a dar ningún problema que debamos resolver. Habrá sido un agradable paseo motociclista con bonitas vistas y muchas fotografías, algo que te garantiza cualquier tour organizado con motos de alquiler, guías profesionales y viajando en manada. Pero ¿qué habrás aprendido de tu propia capacidad para solucionar inconvenientes, de tu aptitud y actitud ante lo azaroso. Desengáñate, un aventurero real no es quien viste un traje BMW Rally 3 y se saca una foto en una duna, sino quien es capaz de solventar las papeletas más difíciles que se le presenten.

Pero si bien esto es cierto, también lo es que existen unas soluciones imprescindibles que has de manejar para un viaje en moto porque hay percances que te van a pasar necesariamente, como pinchar una rueda. Todos pinchamos alguna vez. No es una avería grave, de hecho es de las más tontas y comunes, pero su reparación puede suponer largas horas o solo minutos. Supone horas si tenemos que desmontar la rueda, destalonar, desllantar, reparar con parche (localizar el agujero y pegar parche), enllantar, talonar y montar la rueda. Eso lo podemos hacer en el camino con mucha dificultad si viajamos solos, metiendo la moto en un transporte y llevándola a un taller para que nos cobren poco o mucho dependiendo del humor del transportista y mecánico, o incluso cometiendo el error de llevarnos solo la rueda y dejar la moto abandonada con todo el equipaje para encontrar que nos lo han robado al día siguiente.

O podemos repararlo nosotros mismos en minutos y seguir marcha sin retrasos. Y eso depende solo de la decisión adoptada en la elección de la motocicleta.

Ya he contado aquí que para mí la moto ideal para una aventura de vuelta al mundo es la BMW. Cualquiera de sus modelos. Y no es por su robustez y fiabilidad, virtudes que atesora, como también cualquier catálogo de averías posibles, porque una BMW es una moto, o sea una máquina con motor de explosión sometida a tremendas tensiones, desgaste y esfuerzo. Todas las motos se rompen. Las BMW también. La diferencia a favor de BMW para un viaje de vuelta al mundo es que es una marca universal, con presencia organizada en todos los continentes y prácticamente en todos los países. Y si no hay concesionario de BMW Motorrad en un país, muy probablemente lo haya de coches y el servicio de transporte de piezas es único para toda la marca alemana, así que la pieza que nos falte llegará sin duda alguna. Algo que no sucede con otras motocicletas. Por ejemplo, en USA es casi imposible encontrar piezas para las Honda Africa Twin.

Todas las BMW nuevas gozan de garantía universal. Por tanto cualquiera puede servir. Para las vueltas al mundo se están usando principalmente las GS 650 mono (la Sertao), la 800 GS y la 1200 en sus versiones regular o adventure.

Mi elección de la GS 1200 frente a la 800 se basa en tres razones. Cardan frente a cadena (me olvido del mantenimiento), motor bóxer (bajos interminables, simpleza y fiabilidad) y sobre todo llantas tubeless aunque sean de radios, o sea, sin cámara. Llevo siempre una cámara de repuesto por si acaso la rueda perdiera aire por un llantazo o un agujero irreparable, pero en condiciones normales, mi llanta va sin cámara y si pincho puedo reparar el pinchazo usando un sencillo kit reparapinchazos y un compresor portátil enchufado a la batería.

En este vídeo filmado en la Dempster Highway de Canadá explico como funciona. Se trata de una pista de grava de casi 800 kms sin ningún tipo de asistencia. Pinchar en ese lugar sin poder reparar tu mismo la avería supone un gravísimo contratiempo pues no hay alojamiento, hay mosquitos terribles y osos negros y grizzlis. Para mí fue una anécdota que pude filmar. Si hubiera conducido otra moto, no habría resultado tan fácil salir del atolladero.

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Categorías: Manual de Aventura | Etiquetas: | 2 comentarios

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2 pensamientos en “Dar la vuelta al mundo en moto III. Por qué llantas tubeless

  1. Hola Miguel! Siempre buenos tus comentarios y entradas sobre aspectos de travesías solitarias;
    especialmente para aquellos que viajamos solos en parajes Sudamericanos. La Dempster HW parece muy similar a la vieja/ en parte actual Ruta 40 de Argentina. Siempre el peor escenario es la caída en esas rutas…
    Mi plan es viajar desde Prudhoe Bay a Ushuaia en Julio de 2016. Estoy leyendo tus relatos con atención en vista a esta travesía.
    Gracias y saludos,
    César

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  2. Pensé que exagerabas con lo de los terribles mosquitos, ¡pero es que se miran enormes en el video!

    Excelente nota.

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