En moto por el Eje del Mal. Siwa, oasis del oráculo y de las mujeres sin rostro


siwa curious kids

La Literatura real es siempre incómoda. Para el que escribe por cuanto de desnudez se ofrece al extraño y para el que lee pues obliga a ver cosas que no se quieren saber. Rescato otro párrafo cogido al azar de mi diario de los meses que pasé en el 2009 recorriendo Irak, Irán, Oriente Medio y la orilla sur del Mediterráneo y que servirán de esqueleto de mi próximo libro: En moto por el Eje del Mal. Vi cosas que destruían la imagen perversa que los medios construían sobre esas sociedades pero también vi otras que no nos cuentan y que muchos viajeros occidentales tampoco quieren reconocer. Como cuando abandoné la ruta principal que iba de Alejandría a Tripolí y me interné en el Sahara egipcio para visitar Siwa, la ciudad donde Alejandro Magno consultó al Oráculo.

“La ciudadela de Siwa se alza en el Sahara Oriental, en un Egipto muy lejano al Nilo y a las pirámides. Parece un recortable encomendado a un epileptico en pleno ataque nervioso. Situada en un monticulo arenoso, los muros construidos de adobe y arena apelmazada se han abierto, derrumbado, inclinado, rajado y requebrajado hasta lo inverosimil. Contra el azul empastado de este atroz cielo protector, ofrece la silueta de una dentadura mellada, de una sierra de carpintero bromista, de una corona de rey loco. Su enemigo fue la lluvia. La inusual lluvia que cayo durante tres días seguidos y anego un castillo de arena sin playa ni mar.

Siwa es otro agujero negro. Facil quedarse para siempre. Uno se contagia de la indolencia generalizada. Siwa es un agujero negro y su vertice es el restaurante Abduz. Desde su terraza se ve el mundo pasar. Las moscas omnipresentes, tenaces, obstinadas en su apetito. Reptan por la cara de los niños, que ya ni se molestan en apartarlas. Delante de mí desfila lentamente toda la ciudad. Los beduinos, los tipos de babucha sucia, los tipos de babucha limpia, los de la chilaba, los del gorrito de lana, los de la barba, los de la túnica blanca con chaleco marron, las occidentales pasmadas, los occidentales cargando su camara y su complejo de culpa. Las mujeres tras su reja. Los carros tirados por borricos. Los hay pintados con los mas chocantes colores y leyendas: Toyota Land Cruiser, Taxe Car, Wellcome to Siwa…. pero también proliferan las motocicletas chinas de 150, las keweseki de dos y tres ruedas. Me cuentan que su aparición es reciente, no mas de cinco años, pero han copado el mercado y también los hospitales. Los lugareños no saben como frenar, no llevan casco, no tienen miedo, todos los días hay heridos, inválidos y muertos.

siwa prision (1)

Pero tras el atractivo tipismo, la dureza de una realidad que no entendemos. Las mujeres de Siwa no es que lleven burka, es que viven bajo un buzo. No tienen ni una rendija para mirar. Intuyen el mundo detrás de una tela negra, que sospecho sera translucida. Caminan por la calle o son transportadas en burro coche de tres en tres. ¿Violación de los derechos humanos? Bueno, esto no es el lejano Afganistán, sino el cercano Egipto, se supone que es un pais prooccidental lleno de turistas. Siwa está ocupada por occidentales. Por supuesto, no hay tantos como en Aswan, pero este agujero negro en mitad del desierto tiene una numerosa población blanca. Son los viajeros y viajeras guays, los que gustan de vivir lo autentico y reconocerse compartiendo te con los locales. ¿Por qué es noticia el burka en Afganistán y no en Egipto?

Mientras observo caminar a mujeres occidentales con sus cámaras de fotos de miles de euros al lado de mujeres sin rostro ni identidad, me pregunto si acaso no les zahiere la conciencia tomar vasos de té y hacer fotografías del ocaso que subir a Facebook en una comunidad donde los derechos humanos son aparentemente sistemáticamente violados. Estas egipcias embozadas no son tan diferentes de la nigeriana Amina Lawal, condenada a lapidación por adulterio, efimeramente famosa a raíz del llamado de Amnistía Internacional por su indulto. ¿Cuánto tiempo se recordará a Amina Lawal? ¿Quién defenderá a la siguiente Amina Lawal cuando la opinión pública de Occidente haya digerido a la primera?

A veces pienso que esas protestas son para cuando estamos en Europa y hay que defender a Amina Lawal de la lapidacion. Pero cuantas Aminas sin nombre ni rostro nos cruzamos los viajeros en las calles de Siwa a pocos metros y ni siquiera las vemos de tan emocionados que estamos con el té y los ocasos en el desierto del oráculo.”

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