Sobre el libro de la vuelta al mundo Ruta Exploradores Olvidados


miquel monumento legazpiAbro con precaución el archivo word que recoge mi puntilloso diario sobre los intensos quince meses que pasé dando una vuelta al mundo en moto. Desde junio del 2011 a septiembre del 2012. Fue mi gran proyecto viajero. Lo llamé Ruta Exploradores Olvidados porque pretendía alcanzar en moto los lugares que hubieran servido de suelo al paso de los viajeros, aventureros, misioneros, marinos o militares españoles del pasado. De los que no se tuviera demasiada memoria o no se les rindiese el, a mi juicio, homenaje merecido. Al Ghazal en Noruega, Ángel Sanz Briz en Hungría, Pedro Páez en Etiopía, San Francisco Javier en India, Iñaki Ochoa de Olza en Nepal, Miguel López de Legazpi en Manila, Dionisio Alcalá Galiano en Canadá o Salvador Fidalgo en Alaska.

Al leer mis propias notas, que no había vuelto a repasar desde que las escribí al vuela pluma de los acontecimientos, me doy cuenta de que los exploradores me importaban, pero más me importaba el convertirme yo mismo en un explorador y vivir una gran aventura. Uno de mis objetivos era llegar en moto a Filipinas y según investigaba como hacerlo me daba cuenta de que ningún español lo había hecho antes. No encontré una sola pista en internet de como hacerlo. En la Sociedad Geográfica Española no tenían noticia de que un español hubiese llegado cabalgando o rodando vehículo alguno a Filipinas en 500 años. Comprendí entonces que si lo conseguía, yo me convertiría en explorador porque habría abierto una ruta nueva y la habría documentado. Eso es para mí un explorador. Tal vez los vikingos llegaron antes a América que Colón, pero no dejaron rastro que seguir, no transmitieron el conocimiento para repetir su camino, no exploraron, simplemente se perdieron en la niebla.

Pero hay algo más que un hito personal en estas notas. Y eso es lo que ahora mismo descubro al repasarlas. Hay esfuerzo, miedo, sufrimiento, gozo, alegría, cansancio, reflexiones, soledad y compañía. Hay una transformación personal, tal vez imperceptible mientras uno la vive, pero bien patente al releer tu propia vida un año y medio después. Salí siendo una persona, regresé siendo otra. Ni mejor ni peor, pero sí diferente. El recuerdo de aquellos días y la compañía que los amigos de las redes sociales, herramienta que nunca antes había usado para narrar un viaje, está detalladamente anotado en este archivo. Y entonces me digo: aquí está. Lo tengo.

Me emociona saber que sí, que aquí hay un embrión de libro, no me equivoqué al empezar el viaje ni al terminarlo. Pero también me conmueve saber que ese libro es algo más que un relato de viajes y que también es algo más que la clase de libros de viajes que suelo escribir. Por primera vez hay otros protagonistas distintos al narrador y los seres humanos del azar del camino. Y esos nuevos personajes sois vosotros. Los que me acompañasteis en mi largo camino a Filipinas. Los que vivisteis la nueva metamorfosis de este modesto escribidor. A los que este libro necesariamente estará dedicado.

Anuncios
Categorías: Uncategorized | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: